Manrique (abril 2009)
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.
... corremos a rienda suelta, eso sí, y no hay posibilidad de dar la vuelta, eso no...
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